lunes, 30 de septiembre de 2013

Aprendiendo a consentirnos.

Día con día, nos levantamos y damos inicio a una serie de tareas cotidianas que nos resuelve la vida en algunos aspectos, pero que nos la disuelve en otros; todo este mecanismo ha contribuido a que nos olvidemos de nosotros mismos y abandonemos nuestras necesidades lo cual se traduce en un deterioro constante de nuestro yo interno. A continuación ofrezco algunos consejitos que podrían recobrar el bienestar emocional, físico y espiritual:

  • Reflexionar si te agrada lo que actualmente haces.
  • Organizar el tiempo siguiendo una lista de cosas por hacer cada día.
  • Invertir tiempo (por muy corto que sea) para tí mismo (a).
  • Repasar y poner en práctica tus virtudes diariamente: leer, bailar, cantar, etc.
  • Apasionarse por algo.
  • Reconocer y externalizar nuestros sentimientos.
  • Iniciar un plan de alimentación adecuado a tus horarios y necesidades.
  • Tener valor para alcanzar nuestros sueños.
  • Confiar en un ser supremo y todopoderoso (Dios).
  • Cultivar buenas amistades.
  • Fijarnos metas y perseverar hasta alcanzarlas.
  • Autoregalarnos algo que siempre hayamos deseado.
  • Amar nuestras posesiones.
  • No fijar la felicidad en los anhelos y sueños.
  • Reestablecer todo proyecto inconcluso, si aún nos interesa.
  • Recordar que el pasado no siempre determina el futuro, podemos tener una actitud diferente ante circusnatancias ya vividas.
  • Evaluar diarimente lo que hiciste por tu bienestar.
  • Dirigirse así mismo con palabras positivas.
  • Estudiar nuestras cualidades y reforzarlas.
  • Decir siempre gracias ante los elogios que nos hagan.
  • Declararse amor propio.
  • Ser dueño (a) de nuestras actitudes, pensamientos y sentimientos.
  • Son muchos los obstáculos que pueden impedir lograr ocuparnos de nosotros mismos, pero toma en cuenta que nuestro espacio es importante para nuestra salud.
 Alcanza la felicidad con cada cosa que hagas y serás un ser genuino.